INVISIBLES: ALEJANDRO INGRASSIA

Detrás de cámara vive la verdadera identidad del Invisible. Allí se mezclan información, influencias, formación, talento e intuición para darle sentido a cada imagen, a cada toma y a cada secuencia. Todo eso que el público disfruta en pantalla nace antes, en la cabeza y el pulso de quien mira distinto.

Entre esas singularidades aparece el trazo preciso de Alejandro “Colo” Ingrassia, fotógrafo y filmmaker con un recorrido amplio y personal, que eligió el sur de Mar del Plata como su nuevo punto de partida creativo.

Bienvenidos a una nueva entrega de Invisibles, conversaciones con fotógrafos.

Presentado por RVCA

¿Qué fue lo que te acercó al mundo de las cámaras?

Desde muy chico veía a mi papá y a mi abuelo con sus cámaras. Me fascinaba jugar con el foco y manipular ese aparato que, para mí, era del futuro. Al poco tiempo me regalaron una… y desde entonces nunca dejé de divertirme con ellas.

¿Cómo llegás al surf y qué otros deportes te gusta practicar?

Llegué al surf influenciado por mis padres: los dos hacían windsurf en el río Paraná. De chico me llevaban acostado en la parte de atrás de la tabla, y apenas crecí y pude levantar la vela con ayuda, empecé a deslizarme y navegar. Tengo muy presente cuando mi papá me llevaba a pasear en la tabla por el mar de Brasil; creo que ahí nació mi pasión por el mar, las olas y las tablas.

¿Qué película te hubiera gustado filmar o dirigir?

Cualquiera de las películas clásicas de surf, como The Endless Summer o Step Into Liquid. Son íconos que mezclan surf y vida, despiertan motivación, enseñan y transmiten un profundo conocimiento del mar. Me hubiera encantado ser parte de esa energía.

¿Qué perdió la industria de los deportes de acción con tanta tecnología y falta de espera por un clásico?

Creo que se perdió la motivación y esa búsqueda personal por desarrollar el deporte. Hoy todo es rápido y está lleno de información. Antes solo teníamos revistas, lectura y algunos videos con olas inhóspitas en lugares secretos… y eso despertaba una curiosidad que hoy cuesta encontrar.

¿Qué ganaste al instalarte en Mar del Plata?

Gané la posibilidad de ver el mar todos los días e ir a surfear cuando las condiciones están buenas, algo que siempre soñé. También siempre quise tener un grupo de amigos en la playa y vivir esa cultura de mar. Mis días más felices son esos en los que puedo surfear con amigos y trabajar, todo en el mismo día. Ahí es cuando realmente me siento satisfecho y feliz.

¿Cómo definís tu estilo detrás de cámara?

Busco que todo salga natural y espontáneo. A la vez, siempre trato de tener el mejor equipamiento para cada proyecto. La luz y la composición están siempre presentes: son la base para que una escena respire y se sienta verdadera.

 ¿Qué pesa más: intuición o planificación?

Planifico lo mínimo e indispensable para poder adaptarme a los cambios. Me dejo llevar por lo que está pasando en el momento, sin pensarlo demasiado. La intuición es la que termina guiando mis mejores tomas.

¿Cuál fue el proyecto que más te desafió técnicamente?

Estuve dos meses filmando un documental de esquiadores olímpicos. Éramos un equipo chico, cargando cámaras pesadas y siguiendo a los atletas por la montaña. Las condiciones eran durísimas, pero ese esfuerzo físico y técnico nos llevó a capturar imágenes que todavía hoy recuerdo con orgullo.

¿Cómo influye el mar en tu forma de contar historias?

El mar está en constante movimiento; cambia minuto a minuto. Es una escenografía inmensa, infinita y llena de movimientos impredecibles. Ahí es donde el azar entra en juego y hace su magia, y yo trato de acompañarlo con la cámara.

¿A qué atleta de otra época filmarías?

Soy fan de Eddie Aikau. Desde que leí su libro me imaginé miles de imágenes. Filmar a un atleta así —surfista, guardavidas y protector del mar— hubiera sido épico. Su historia tiene una fuerza que trasciende el deporte.

¿Qué lugar tiene el documental clásico hoy?

Hoy lo clásico tiene menos visibilidad, pero para mí tiene mucho más valor. Transmitir sensaciones y energía solo ocurre cuando te tomás el tiempo de ver algo bien hecho. Los relatos de vida que trascienden me conectan con lo humano y con el entorno; eso es algo que el formato rápido no puede reemplazar.

Instagram
También podría gustarte
Estado del Mar

Más posteos similares