PRIMERAS PINCELADAS DE UNA VOZ PROPIA

Conversamos conTati Vispo director de Devaneio

Con un puñado de ideas claras y bien afinadas, Tati Vispo fue dando forma a su primera película de surfing. Devaneio es el resultado de un viaje a Brasil junto a Jero Ané y Juan Cruz Ruggiero, en busca de… ¿Olas inciertas? Todo lo contrario, Surfland.

La certeza de una ola bien dispuesta, en tiempos y horarios agendados, fue uno de los motores de una aventura que fue creciendo en su andar por Garopaba, entre sesiones, observación y una sensibilidad que empieza a tomar forma propia detrás de cámara.

La llegada de Devaneio a YouTube fue el disparador de esta charla con Tati, un realizador que empieza a insinuar, en cada pincelada, una voz propia dentro del cine de surf.

¿Cómo surgió la idea de Devaneio y cuánto tiempo le  diste vueltas al concepto hasta tenerlo bien en claro? 

A fines de agosto estábamos en un asado con Jero hablando de posibles viajes de surf, y  ahí apareció la idea de ir a Surfland Garopaba y hacer un surf film alrededor de esa  experiencia. De entrada me entusiasmó mucho, pero también sentí que no quería hacer el  típico documental de viaje, sobre todo porque en una pileta de olas no existe esa lógica  de búsqueda o aventura que sí suele tener el surf en el mar. 

Eso me llevó a pensar el proyecto desde otro lugar. Me interesaba correrlo hacia algo más  narrativo, más cercano a la ficción, y hacer algo que también pudiera disfrutar alguien que  no necesariamente venga del surf. Lo que más me disparó el concepto fue justamente  esa idea de perfección artificial: una ola que se repite, controlada, casi demasiado  perfecta para parecer real. 

A partir de ahí empezó a aparecer el universo de Devaneio: trabajar esa tensión entre lo  perfecto y lo irreal, y contrastar ese espacio artificial con la naturaleza del mar. El  concepto estuvo bastante presente desde el principio, y para cuando viajamos, a fines de  octubre, ya lo había pulido y desarrollado por lo que estaba bastante claro lo que quería  transmitir. Incluso el nombre ya había aparecido. Después el gran desafío fue ver cómo  materializar todo eso en el viaje que estuvimos 1 semana en Brasil.  

¿Cómo nace la relación con Jero y Juan Cruz y por  qué decidiste que ellos debían ser los protagonistas? 

Con Jero somos amigos desde chicos, y mi vínculo con Juan también viene bastante de  compartir el surf y amigos en común. Con Jero, además, ya veníamos trabajando juntos  en contenido para Clover, así que había una confianza y una dinámica previa que para mí  era muy valiosa. 

Él siempre me dio mucho lugar para desarrollarme en lo audiovisual, y eso se lo  agradezco un montón. También tiene mucha naturalidad frente a cámara y eso hace que  nos complementemos mucho. Incluso desde un principio no iba a ser solo un  protagonista, sino que el viaje y el proyecto lo desarrollamos juntos, cada uno desde su  rol. 

Después apareció la idea de decirle a Juan, ya que nos pareció que podía aportar  muchísimo, no solo por su surfing sino también por la energía que le podía dar al viaje y al  film. Entonces la decisión tuvo algo de amistad, obviamente, pero también de intuición  sobre quiénes podían sostener mejor el espíritu del proyecto. Por suerte se sumó y eso  terminó de completar muy bien el equipo.

¿Qué época de las películas de surf es la que más te  entusiasma? 

No sé si tengo una sola época favorita, pero sí hay varios momentos del surf film que me  entusiasman mucho por distintos motivos. Me interesa mucho lo que se hizo en los 70,  por ejemplo en películas como Morning of the Earth, porque ahí el surf aparece desde un  lugar más artístico, más ligado al viaje, a la naturaleza. 

Después también me interesa mucho la etapa de los 2000, con figuras como Andy Irons,  Kelly Slater o incluso algunos films ligados a Rob Machado, porque ahí el surf film ya  tenía un peso audiovisual muy fuerte y seguía siendo una de las formas principales de  consumir surf. Todavía no estaba tan atravesado por la lógica inmediata de internet o las  redes, entonces las películas tenían otra permanencia y otra construcción. 

Y también me atrae bastante lo más alternativo o contemporáneo, como lo que hicieron y  hacen Craig Anderson, Dion Agius o Harry Bryant. Ahí me interesa esa libertad para  mezclar surf con moda, música, experimentación o una identidad visual más marcada. 

¿Cómo llegas al mundo audiovisual? ¿Es tu primera  película? 

Siempre me atrajeron mucho la creatividad, el arte y los deportes. Miraba bastante cine y  también muchos videos ligados al surf y al ski, así que de algún modo el interés estaba  desde antes, aunque todavía no me animaba a dedicarme a eso. 

Hace alrededor de dos años fue cuando decidí meterme de lleno en lo audiovisual, y ahí  me anoté en la carrera de Comunicación Audiovisual, un poco para formarme y también  para empezar a rodearme de gente del medio. De hecho, en el primer año conocí a  Marian Serna, con quien aprendí mucho y fue parte del equipo para filmar Devaneio 

El año pasado me compré mi primera cámara y desde ahí no paré. Empecé a filmar todo  lo que podía, a probar, a aprender y a trabajar para ganar experiencia. Sí, Devaneio es mi  primer proyecto por fuera de la facultad, así que para mí fue un desafío enorme, pero  también una experiencia que me dejó muy contento y con muchas ganas de seguir. 

¿Cuáles son los próximos proyectos? 

Hoy no es fácil pensar proyectos que impliquen surfear, viajar, filmar y además conseguir  apoyo para hacerlos posibles, pero al mismo tiempo Devaneio nos confirmó que es  exactamente el tipo de camino que queremos seguir explorando. 

Fue un proyecto que se hizo en tres meses, muy independientemente y aun así nos dejó  muchísimo. Entonces pensar en un proyecto para 2026, con más tiempo de desarrollo y  con la posibilidad de construir una propuesta más ambiciosa, me entusiasma mucho. La  

idea es seguir trabajando el surfing desde una narrativa distinta y también poner el foco  en el potencial que tiene Sudamérica como paisaje visual, cultural y deportivo.

¿Cuál es tu relación con el surf y el mar? ¿Surfeas? 

Sí, surfeo, no como Jero y Juan claramente jaja ya que en mi infancia el surf ocupó más  bien un lugar de deporte de verano, porque durante muchos años mi vida estuvo mucho  más volcada al rugby. Hoy en dia es el deporte que hago y estoy en constante  aprendizaje, disfruto mucho el simple hecho de meterme al agua con mis amigos de  quienes tambien aprendo mucho. 

Y con el mar tengo una relación muy natural, muy cotidiana, algo que creo que nos pasa a  muchos marplatenses. Es una presencia constante, un lugar que valoro muchísimo y que  siento muy incorporado a mi forma de vivir. 

¿Cuáles son las cosas que te inspiran de una ciudad  como Mar del Plata? 

Lo que más me inspira de Mar del Plata es justamente la forma en que la ciudad vive  alrededor del mar. Hagas lo que hagas, el mar siempre aparece de alguna manera, y  siento que eso termina moldeando una identidad muy particular. No es solo una cuestión  geográfica, también es una forma de vivir, de moverse y de ser. 

También me inspira esa mezcla que tiene Mar del Plata entre ciudad cotidiana y lugar al  que tanta gente quiere venir, aunque sea unos días. Tiene algo muy propio, como una  energía turística, deportiva y de tranquilidad costera al mismo tiempo. Es una ciudad que  visualmente también dice mucho y en la que, al menos hoy, me cuesta imaginarme  viviendo lejos. 

¿Qué aceptación y repercusiones tuvo Devaneio  dentro de la comunidad? 

Creo que Devaneio generó bastante conversación en las proyecciones, ya que al correrse  un poco de la forma más clásica del surf film, puede haber gente a la que no le guste  mucho y me parece totalmente válido. En las proyecciones las repercusiones fueron  positivas asi que al parecer a la gente le gustó tanto como a nosotros.  

El objetivo era hacer algo distinto, y en ese sentido siento que se cumplió. También me  interesaba que el film pudiera salir un poco del nicho y ser apreciado por gente que quizás  no consume surf habitualmente. Y en ese sentido las proyecciones fueron muy  importantes, porque no fueron solo una exhibición del film, sino también una experiencia  alrededor del proyecto, con una lógica más de evento y construcción de identidad, que  siento que antes existía mucho más y hoy se fue perdiendo. 

La repercusión general fue buena, y tanto con Jero como con Juan terminamos muy  contentos y con ganas de seguir haciendo cosas.

¿Cuál es la película que te hubiera gustado dirigir y  realizar?

Si hablamos estrictamente de surf, no sé si hay una sola película puntual. Pero sí hay  ciertos proyectos que me hubiese encantado acompañar o dirigir por el tipo de universo  que construyen. 

Me interesa mucho todo lo que se armó alrededor de algunos viajes y producciones  vinculadas a John John Florence, por esa mezcla entre surf, exploración y calidad  audiovisual de primer mundo que debe ser una locura vivir. También me parece  interesantísimo lo que hicieron los hermanos Azulay con Gauchos del Mar, porque hay  una búsqueda de aventura y una forma de mirar el surf y comunicar mas allá del deporte  que me parece muy valiosa. Y por otro lado también me atrae mucho todo lo más  alternativo, como Craig Anderson y Dion Angius y esa escena más ligada a Former o  Globe, donde el surf se mezcla con una identidad estética muy marcada. 

Más que una película puntual, diría que me hubiese gustado ser parte de proyectos que  logran que el surf no sea solo performance, sino también lenguaje e identidad. 

¿Qué es el arte y qué cosas tienen en común con el  surf (si es que tienen algo en común)? 

Para mí tienen todo que ver. Entiendo el arte como una forma de expresión, una manera  de traducir sensaciones, ideas o una forma de ver el mundo. Cada persona encuentra ese  canal en algo distinto, pero en todos los casos hay una búsqueda de identidad y de  expresión.Estamos rodeados de arte. 

Con el surf siento que pasa algo parecido. Más allá de lo deportivo, también hay una  manera de expresarse, una forma, un estilo, una relación con el cuerpo, con el tiempo y  con el espacio. Por eso creo que el surf puede tener mucho de eso, porque también  aparece una búsqueda personal. Cuando alguien se expresa en una ola, para mí es una  obra de arte.

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