Conversaciones con fotógrafos
Algunos lo conocieron como el violinista de la última expedición de Los Gauchos del Mar. Esa es apenas una de las tantas pieles de Marko Magister, un tipo curioso, apasionado por la fotografía y el mundo audiovisual.
Criado en Bariloche, aprendió desde chico a escuchar el lenguaje silencioso de la naturaleza. Ese diálogo temprano con montañas y lagos fue la antesala de un camino marcado por la curiosidad y la búsqueda constante de nuevas aventuras
En Invisibles, conversaciones con fotógrafos, buscamos detenernos en esa mirada que suele pasar inadvertida. Con Marko Magister nos adentramos en su forma de ver, en cómo traduce la vida en imágenes y en qué encuentra en lo invisible para volverlo memoria. La entrevista es apenas una excusa para escuchar la voz detrás de la cámara.
Texto y entrevista x Sebastián Chacón

¿Cómo comenzó tu relación con la fotografía?
Desde muy temprano. Mi abuelo era fotógrafo y tuvo el primer local de revelado de fotos en Bariloche así que las cámaras formaron parte de mi vida desde temprana edad.
A los 13 o 14 años con mis hermanos y un par de amigos empezamos a filmar y a sacar fotos de nuestros intentos de hacer deportes extremos. Llevábamos la cámara a la montaña en invierno y a los saltos de bici cuando no había nieve para esquiar. Intentábamos replicar lo que veíamos en las pelis que tanto nos inspiraban: Ski movie, New world disorder…
Demás está decir que éramos malísimos. Pero fue una gran época de aprendizaje y meterse de a poco en este mundo.
Con los años este hobby se fue convirtiendo en un trabajo real y casi sin darme cuenta pasó a ocupar gran parte de mi vida.
¿Qué influencia tuvo Bariloche al momento de elegir una carrera tan ligada a la naturaleza?
Muchísima. Para mi Bariloche es uno de los lugares más lindos del mundo y combina casi todo lo que necesito para vivir feliz. Haber crecido rodeado de toda esa naturaleza como patio de juego fue sin lugar a duda lo que me formó como persona y desde muy temprano me ayudó a entender que haga lo que haga, la naturaleza y los deportes iban a tener un lugar muy importante en mi vida. Hoy sigue siendo un lugar al que vuelvo cada vez que puedo y es también el único lugar donde realmente me siento en casa.

¿Qué te llevó a establecerte en Eslovenia?
Mis 4 abuelos son eslovenos y emigraron a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. Cómo conservaron el idioma y la cultura siempre me resultó un lugar muy cercano. Mi segundo país de alguna manera. Hablo el idioma, tengo muchos familiares y amigos ahí. Es mi base en Europa. Es un país muy chico, del tamaño de la provincia de Tucumán más o menos, pero a la vez muy lindo y variado, con muchísima cultura de montaña. Hoy paso parte del año ahí o viajando por el mundo trabajando en distintos proyectos, pero siempre intentando pasar todos los meses que pueda en la Patagonia.
Sos muchas cosas a la vez… ¿por qué finalmente elegiste lo audiovisual como lenguaje principal?
Demasiadas (risas). Soy un poco inquieto y la rutina no es lo mío. Estudié Diseño Industrial y Diseño de Autos, me encanta hacer música, pero lo audiovisual se fue dando de una manera bastante natural. La cámara me acompañaba a todos lados y los primeros proyectos me hicieron darme cuenta de que se podía vivir de esto y que, además, era una gran herramienta para viajar por el mundo. Cada proyecto es diferente, con desafíos únicos, me permite acceder a lugares a los que la mayoría de la gente no llega, trabajar con personas increíbles… Es un conjunto de razones que hizo que me sienta muy cómodo con este medio. Además, sigue siendo algo que amo hacer y, en muchos casos, no se siente como un trabajo.
¿Qué fue lo que más te marcó del viaje a la Antártida con los Gauchos del Mar?
La Antártida siempre fue EL lugar que quería conocer en mi vida. Ya el simple hecho de viajar ahí fue muy especial, pero el hecho de hacerlo navegando en velero y filmando una película lo hizo todavía más único. Lo que más me marcó fue ver y vivir en primera persona la fragilidad de estos lugares. Estar en una isla desierta de la Antártida, a cientos de kilómetros de la civilización y encontrarte con basura que probablemente viajó miles de kilómetros por el mar antes de ir a parar ahí por ejemplo. Esas imágenes te quedan muy grabadas.
También fue muy impactante sentir la potencia de la naturaleza. Disfruto mucho trabajar en condiciones de mal clima, expuesto a los elementos y la Antártida realmente nos puso a prueba.

¿Cuál fue el momento más difícil durante la travesía en velero?
Lo normal sería decir que fue la tormenta, pero en lo personal ese momento no me pareció tan grave, impresionante sí, pero no que me de miedo. Confiaba en la experiencia del capitán, el barco era un tanque y nosotros estábamos chochos por las imágenes que estábamos obteniendo. En este trabajo es un poco eso, cuanto más descontrol mejor para hacer imágenes potentes.
Creo que lo más difícil fue cuando nos empezamos a dar cuenta de lo difícil que era encontrar las olas. O que estas sean relativamente seguras y el clima y el viento acompañen. O estar en el lugar adecuado con las condiciones adecuadas mejor dicho.
Obviamente la sola experiencia de estar en ese lugar es espectacular, pero fuimos a buscar olas y si no las encontrábamos nos íbamos a ir con un sabor agridulce.
Creo que el punto más bajo fue cuando se rompió el fondo del bote cuando íbamos hacia la ola en una de las pocas ventanas de buenas condiciones que tuvimos y empezó a entrar agua. Y en esos momentos nuestro rol es seguir filmando y documentando porque generalmente esas son las mejores partes de la historia. Entonces se agrega un desafío más porque encima de que está todo mal, vos te tenes que concentrar para hacer buenas imagenes.
¿En qué ocasiones preferís bajar la cámara y quedarte con la imagen solo para vos?
Muchas veces hago eso. Salgo mucho a la montaña sin la cámara y hay muchos atardeceres y amaneceres que prefiero ver y vivir antes de perdérmelos intentando hacer una imagen que va a estar lejos de ser tan buena como la realidad. Y con los años y la experiencia también aprendes a detectar más rápido las situaciones que vale la pena filmar o fotografiar y las no.

¿Cómo ves hoy el nivel de consumo y descarte en nuestra sociedad?
Lo veo preocupante, y sin señalar a nadie porque me incluyo totalmente en este problema. El gran tema es que muchas, o casi todas las alternativas para un consumo más consciente suelen ser menos cómodas, más caras o, de alguna manera menos convenientes. Y el ser humano, en general, es cómodo y le cuesta cambiar hábitos o hacer un esfuerzo extra para actuar de manera más responsable.
Además, vivimos muy desconectados de la naturaleza y probablemente la mayoría de la gente nunca llega a ver de cerca el impacto real de estas acciones.
Cuando viajas por el mundo ves la escala de este problema y personalmente lo que más me impacta es la cantidad de basura que encontramos. No solo cerca de las ciudades sino en lugares totalmente remotos. Por ejemplo el año pasado, cruzando el Atlántico en velero, estuvimos tomando muestras de microplástico. Y solo hubo 2 veces en todo el viaje, en algún lugar cerca del ecuador, que no encontramos plástico en la red.


¿Qué deportes son los que más disfrutas practicar?
Esquí en invierno y MTB y kitesurf en verano. Aunque el deporte que más practico es correr. Salgo a correr casi todos los días y, adonde sea que vaya, me acompañan las zapatillas. Es un buen escape para los días muy ocupados y una gran manera de recorrer y descubrir lugares nuevos.
¿Cuántas veces, en plena aventura, te preguntaste: “¿qué carajo estoy haciendo acá?”
En casi todas las aventuras hay un momento así. Si no, no sería una aventura. Pero, irónicamente, muchas veces ocurre antes de que arranque la expedición propiamente dicha. Cuando se complican los papeleos, permisos y toda la burocracia, eso es lo peor. Después, ya estando en el baile, de alguna manera sabés que todo se va a resolver.
¿Por qué Chris Burkard es diferente al resto?
Al margen de que me gustan las imágenes que hace, lo que admiro de esos fotógrafos, que son varios, es el hecho de que lograron llegar al lugar en el que están hoy. Sacar una foto espectacular con esos paisajes, atletas profesionales y equipos buenos no es tan difícil. Pero lo que no se ve, y es la parte realmente complicada, es todo el trabajo duro necesario para llegar a estar en esa situación. Trabajo que poco tiene que ver con la parte creativa o con ser un artista talentoso. Horas de reuniones, noches sin dormir, años de generar contactos y conexiones, y muchísimos proyectos hechos sin cobrar nada. Eso es, en mi opinión, lo que los diferencia del resto.
¿Qué atleta creés que merece tener su propia película?
Mi amigo Yago Lange con el que trabajo hace varios años y metimos unos cuantos viajes interesantes. Pero ya va a pasar, en algún momento la vamos a hacer.
¿Qué tan importante es para vos mantener siempre el espíritu de aprendiz?
Mantener el espíritu de aprendiz es clave. Es lo que te mantiene en movimiento, con la curiosidad y la motivación de seguir explorando. En lo audiovisual la tecnología y las formas de contar historias avanzan muy rápido y si te quedás quieto te quedás atrás. Pero más allá de lo técnico, para mí lo importante es la actitud, la rutina y la comodidad son grandes enemigos de la creatividad. En definitiva, mantener ese espíritu es lo que hace que este trabajo siga siendo apasionante y no se convierta en algo automático.
¿Cuál es tu próxima aventura?
Estoy en una en este preciso instante, terminando de preparar la mochila para salir mañana temprano e intentar subir una montaña en los fiordos del sur de Chile. El plan es tratar de llegar hasta la cumbre y bajar esquiando. Es un lugar muy salvaje y de difícil acceso. Y el clima por estos lados es muy inestable. Veremos como sale.

Si tuvieras que elegir una sola imagen que te empujó a ser quien sos hoy, ¿cuál sería?
Hay una imagen que me quedó grabada desde que soy chico, en alguno de los libros de alpinismo que teníamos en casa había una foto de un escalador durmiendo en una hamaca de red colgado de una pared totalmente vertical, una imagen casi surreal.
Me acuerdo que me intrigaba muchísimo y me preguntaba por qué alguien elegiría exponerse a pasar una noche tan incómoda. Creo que ahora lo entiendo bastante bien.









