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UN NUEVO CAMINO AL MAR

Entrevista a Fernando Aguerre, fundador de Ala Moana Surfshop & Beach Culture

Entrevista: Sebastián Chacón

Fotos: Archivo personal FA

El verano 1985 fue mi primer contacto con el Surf, recuerdo como si fuera hoy el día que mi viejo llegó con una Deer  singlefin bajo el brazo, con dos compañeros de trabajo había decidido que era tiempo de adoptar una postura más activa en la playa y el Surf ofrecía todo lo necesario para divertirse… y lo cierto es que los que más nos divertimos fuimos los que nos quedamos en la orilla de Waikiki, viendo a los tres bancarios volverse devotos de San Remo, testigos privilegiados de un comienzo impetuoso y un final de brazos cansados. La tabla había llegado con un calco de Ala Moana, el mismo fue a parar al Fiat Spazio 147 de la familia, y ese es mi primer recuerdo de ALA MOANA, el Surfshop que marcó una época en la galería Sao de Mar del Plata.

El tiempo se encargó de ubicar al Surf en la postal de Mar del Plata, tal es así que La Feliz se ganó el título de Capital Nacional del Surf, los surfshops se multiplicaron, las tablas fueron evolucionando a la par de nuestros surfistas, y hay algunas familias que tienen surfistas de tercera generación, quizás la muestra más elocuente de una ciudad con cultura surfer. En esos años Ala Moana no estuvo presente de manera física, sí en el recuerdo de muchos de esos que hoy surfean con sus hijos, y quizás nietos, en las distintas playas de Mar del Plata.

Primer viernes de enero, el 2014 empieza a recorrer los primeros metros de esa inevitable zona de promesas, la avenida Juan B. Justo altera su típico pulso veraniego frente al rojo furioso del nuevo Ala Moana, la alfombra roja atestigua el paso de pioneros, shapers, surfers, amigos, prensa y un sinfín de gente que no entiende la vida sin surf, sin mar sin olas. Ala Moana respira Surf, la colección de tablas ahí reunidas dan cuenta de un pasado glorioso, de investigación, de superación y de un profundo respeto hacia quienes se encargaron de hacer mucho más feliz la vida de muchos, de esos que no surgieron por obra de una simple generación espontánea.

Fernando Aguerre disfruta el momento, la reinauguración de Ala Moana significa un regreso esperado y así lo demuestra, el recuerdo de aquel 1979 sigue vivo en cada pasaje de su discurso de bienvenida a las casi 400 personas que colmaron el local, en pocas palabras la historia se sigue escribiendo.

Primera entrevista del año, Fernando Aguerre nos cuenta la historia de este nuevo camino al mar que nace en la avenida de los surfshops.

¿Cuánto tiempo hace que estás coleccionando tablas de distintas épocas del surf argentino?

 Te diría unos 15 años… pero tengo una tabla muy vieja, de los 60, que coseguí y tengo desde 1979… O sea, que creo que puedo decir que la colección empezó en 1979….

Hace 30 años Ala Moana marcó el rumbo de lo que después fue la Galería Sao, lugar famoso por ser el lugar de los principales surfshops de una época… ¿Por qué hoy decidiste abrir Ala Moana en Juan B. Justo?

Está en Guemes y JB Justo, o sea el cruce de las calles de los comercios premium de Mar del Plata, y de JB Justo, la calle de los “outlets”, que en realidad es mucho más que eso. Para mí es un paseo comercial para todo el mundo, adonde hay outlets, pero también algunos hermosos comercios, de los que espero que Ala Moana sea un ejemplo, un icono, de lo que con amor y creación se puede hacer… Quiero que seamos parte de una nueva y mejor JB Justo, rebautizada la “Avenida de los Surfshops”.

 

Fernando junto a su hermano Santiago y Rodolfo Sotura en la inauguración de Ala Moana.

Fernando junto a su hermano Santiago y Rodolfo Sotura en la inauguración de Ala Moana.

¿Por qué es conveniente visitar Ala Moana uno de esos días en donde no todo sale como uno quiere?

Porque no es un lugar para comprar, es un centro cultural del surf, que será muy dinámico, y que en el primer piso (aún cerrado), tendrá su galería de arte. Adonde también se puede comprar ropa y accesorios deportivos de primer nivel, que tiene un living con sillones de 100 años de antiguedad, en telas hawaiianas…

¿Alguna vez imaginaste que el Surf en Argentina iba a explotar de esta manera?

No sabía a qué tamaño crecería, pero siempre, desde chico, soñé con una Mar del Plata surfera, capital del surf argentino, al estilo Rio en los 70 u 80… Creo que hoy lo somos… y me encanta ser parte de esta ola surfera y que seguirá creciendo.

¿Cuál es la historia que hay detrás de ese Woodie De Soto?

Se llaman Woodies, que quiere decir “maderita”… es un auto de muy baja producción, tal vez el único en Argentina, y por ahí en el mundo… Lo compré hace dos años, y con paciencia, y con amor, con un especialista en Desotos, Martin Nostro, lo hemos dejado muy original y funcional… Tiene el andar de un Ford Falcon… hermoso.

Fernando y el Woodie De Soto.

Fernando y el Woodie De Soto.

Sólo en Ala Moana.

Sólo en Ala Moana.

¿Cuál es la proyección de Ala Moana para los próximos años?

Mostrar que varias cosas consideradas imposibles hoy, son totalmente posibles: Un centro cultural que vende ropa, y es rentable. Un shop premium en una calle de outlets, y no en LA calle premium por excelencia en Mar del Plata… Y una línea de ropa relajada, cool, hawaiiana, y sin pretensiones de ser “lo último”, sino lo mejor…

Si tuvieses que elegir una canción que sintetice la historia de Ala Moana ¿cuál sería y por qué?

“Should i stay or should I go” de los Clash… Es una canción que cantaba cuando quería saber si me quedaba en MDP o me iba a California… es una canción, que en la versión de los Cadillacs, en español, me recontra-encanta y recontra-va.

¿Cómo definirías la cultura surfer argentina, especialmente lo que se vive en Mar del Plata, ciudad en donde en cualquier mañana del año, no importa si es verano o invierno, siempre encontrás gente surfeando?

Creo que es un salvoconducto para ser sano, entra tanta cosa insana que hay en la vida moderna… Un oasis, un remanso… Como lo era la sombra de un árbol enorme, en la placita de un barrio o pueblo en verano, pero sucede en el mar…

De todas las cosas que hay en Ala Moana, ¿cuál fue la que más tiempo llevó conseguir?

El woodie, me llevó 30 años… las tablas de Andy Irons y Kelly Slater juntas, varios años… pero amo todos esos objetos del ayer y el hoy, todos parte de un tatuaje de amor al surf, que llevo impreso en mi corazón… que se pone feliz al descubrirlos, pero también al volver a verlos, y mucho, mucho más al poder compartirlos, y eso es parte de la esencia de Ala Moana, compartir.

Las tabla de Santi Muñiz, con la que ganó el mundial ISA y la de Kelly Slater con la que surfeó el swell de Tavarua en 2012.

Las tabla de Santi Muñiz, con la que ganó el mundial ISA y la de Kelly Slater con la que surfeó el swell de Tavarua en 2012.

Una de las últimas tablas de Andy Irons antes de morir y la tabla de Jordy Smith.

Una de las últimas tablas de Andy Irons antes de morir y la tabla de Jordy Smith.

¿De qué manera el surfing fue cambiando las costumbres de Mar del Plata, lugar en donde a juzgar por la vestimenta, todo el mundo es surfista?

Mar del Plata es hoy más relajada, mas playera que hace 30 o 40 años… Hace 35 me traje un par de shorts (de vestir, no de baño), y el primer día que me los puse, no para ir a la playa, sino para ir a Ala Moana, un amigo medio caretón me dijo “Che, son las 7 de la tarde, no es hora de usar pantalon corto”. Esa noche en un restaurant no me dieron mesa, y me dijo el dueño, “porque los shorts son para hacer deporte, no para salir a cenar”. Imaginate ese comentario hoy en dia… JAJAJA!!!

¿Qué dijo tu madre cuando le contaste que ibas a reabrir Ala Moana?

Se emocionó mucho, y me dijo que como siempre, yo estaba loco, en abrir un local con 75 días de tiempo, y con todo lo que quería poner adentro (y ni le dije del Woodie). Pero que seguro iba a ser algo copado… Soy parte de ella, ADN, espíritu y acción, y si hay una cosa que me da pena, es que ya no lo podrá ver en vivo, pues no puede viajar más en avión, para venir desde California… Se me cae una lágrima cuando escribo esto, pero es la posta, y este Ala Moana, como el primero, es también parte de ella, y ciertamente de su manera de ser, divertida, franca, irreverente, y sobre todo buscadora de un mundo mejor…

Santiago y Fernando junto a su madre Norma Mattalia en un día de playa.

Santiago y Fernando junto a su madre Norma Mattalia en un día de playa.

¿Qué se está perdiendo la gente que no surfea?

Se está perdiendo encontrar un oasis en el medio de un día de su vida, encontrar una manera de no escuchar el celu, ni ver el facebook, ni leer el diario, ni pensar en tantas boludeces que nos comen el coco todos los días. Se están perdiendo un rato de mojarse, volver a la niñez, y así, pensar en nada, como canta León… pero aun sin surfear en olas, lo pueden encontrar, yendo al mar, a bañarse, a jugar con las olas… después de todo eso es lo que hacemos los surfistas… Jugar con las olas.

 

Fernando Aguerre en La Paloma, 4 de enero, 11am... 12 Horas después de inaugurar Ala Moana... 4 segundos más tarde de esta foto, la ola lo cerró, le partió su tabla favorita en dos pedazos. Foto: Brian Bjerrum.

Fernando Aguerre en La Paloma, 4 de enero, 11am… 12 Horas después de inaugurar Ala Moana… 4 segundos más tarde de esta foto, la ola lo cerró, le partió su tabla favorita en dos pedazos. Foto: Brian Bjerrum.

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