EL DUEÑO DE LA FÓRMULA

Cuando Jerry Butler, junto a Gamble & Huff, escribieron Only The Strong Survive en 1968, para mí estaban espiando el futuro. La historia no cambió: sigue vigente —más que nunca— esa idea de que cada uno libra su propia batalla y que sólo los fuertes sobreviven.

Claro que ellos no hablaban de agrandar el bíceps a fuerza de mancuernas; lo suyo iba por un soul más íntimo, más espiritual. Pero ahí está la alquimia: un alma fuerte y un cuerpo trabajado con intención siguen siendo una fórmula infalible.

Sergio Magnani lo entiende así. Y está convencido de que, en el mundo del surf, la fuerza —física, mental, emocional— es la que termina marcando la diferencia en un escenario cada vez más competitivo y feroz.

Surfista, profesor de Educación Física y una de esas voces que hablan poco pero saben mucho, Magnani lleva más de 15 años trabajando junto a Martín Passeri en una fórmula tan simple como implacable: fuerza aplicada, disciplina y capacidad de trabajo.

El propio Martín así lo describe: “Negrito nos ha hecho entender a todos que el entrenamiento físico no es negociable, sobre todo la fuerza no es negociable y eso no sólo te extiende la carrera de un atleta sino que la pone en su mejor versión. No se conforma con nada sigue estudiando sigue aprendiendo, sigue mejorando y se traslada a todos sus atletas.”

Hoy en Surfpress conversamos con el dueño de la fórmula, un tipo con fundamentos sólidos.

Por Sebastián Chacón

Fotos: Archivo Personal Sergio Magnani

Cuando empezaste a surfear —mucho antes de estudiar Educación Física— ¿imaginabas que la faceta competitiva del surf iba a evolucionar hasta convertirse en un deporte de alto rendimiento?

La verdad que no, para nada. Nunca me lo hubiera imaginado, y mucho menos en la época en la que empecé a surfear, allá por 1978. En ese momento el surf estaba mucho más asociado a un modo de vida, casi una práctica tribal. Las competencias existían, pero sin estructura, muy informales, lejos de cualquier concepto de alto rendimiento. Pensar en surfistas con preparación física específica, planificación o tecnología aplicada era ciencia ficción. 

¿Dónde y cuándo empezaste a surfear? ¿Qué imágenes o sensaciones de esos primeros días todavía te acompañan cuando entrenás a un atleta? 

Nunca voy a olvidar ese primer día, la emoción de tener mi primer tabla, una César Colombo cola swallow single fin, con el dibujo color púrpura copiado de una Lightning Bolt, la primer parafina comprada en el local de Deer Surf Board de la Galería Sao, (justo enfrente de donde un año más tarde iba a aparecer Ala Moana). ¡Y esa metida, en abril del 78 en la legendaria Flecha querida! Todo este sentimiento me inspira a tener un sentido de pertenencia con este increíble deporte que creo que es percibido por los surfistas que entreno. 

Mar del Plata tiene varias épocas de oro en su historia surfista. ¿Cuál es la que siempre te arranca una sonrisa cuando la recordás… y qué tenía de especial?

Haber vivido los 80 en el agua: las metidas en La Flecha y Saint Michel, con las escolleras de cemento, y cuando salíamos, el sanguchazo de La Moneta por 2 australes. También recuerdo las metidas épicas en La Paloma, con la bajada todavía sin desmoronar, y un Chapa en el que, en los días de crowd, éramos cinco. Tremenda época.

¿Hubo algún referente o situación puntual que te despertó la vocación de unir el surf con la preparación física? 

A fines de los 80, ya cursando los últimos años del profesorado de Educación Física, empecé a enfocarme en la preparación física y tuve la suerte de cruzarme con algunos gigantes de esa área que contribuyeron a enriquecer mi conocimiento, sumado a que yo en esa época jugaba al rugby y me encantaba el entrenamiento de la fuerza. En esa época, mi amigo Fernando Arca , que era el director de la revista Surfista, me pidió que publicara tips de entrenamiento aplicados al surfing, y ahí de manera autodidacta comencé a ver el surf desde el plano de la preparación física.

¿Cómo comenzó tu vínculo profesional con Martín Passeri? ¿Qué viste en él para pensar que podían construir un método propio?

A finales de los 80 hice los cursos de juzgamiento que daba Fernando Arca para la ISA, y fui juez hasta principios de este milenio. ¿Adónde quiero llegar con esto? Bueno, en realidad me dio la posibilidad de ver y juzgar al surfista como competidor, en ese contexto conozco a Tincho Passeri, prácticamente desde que empezó como junior. Siempre me pareció un surfista con una visión muy diferente al resto, sobre todo en la seriedad con la que tomaba el deporte. Un día nos cruzamos por la calle Güemes , en el año 2009 , y me dijo que quería empezar a entrenar conmigo. Ahí corroboré lo que pensaba, que realmente veía al surfing desde el plano del rendimiento, desde la búsqueda del método que logre la excelencia, que era algo que yo también estaba buscando. Así que comenzamos a trabajar, con mucho ensayo error y con muchos errores, pero que sirvieron para edificar algo bastante sólido. Ojo , que nos seguimos equivocando, pero esos errores son fundamentales para generar un buen feedback.

 ¿Qué fue lo más desafiante en esos primeros años?

Usamos la fuerza como el condicionante más importante para entrenar, lo que generó una resistencia en el pensamiento de los entrenadores de esa época, argumentando que este tipo de entrenamiento iba a “endurecer al surfista”. Por esta razón creo que lo más desafiante fue hacer entender que la fuerza aplicada de manera efectiva terminaría siendo fundamental para mejorar la calidad de los movimientos.

Cuando evalúas a un atleta, ¿qué rasgos valoras más para planificar un proceso a largo plazo: disciplina, escucha, capacidad de adaptación, hambre competitiva?

Con seguridad te digo que valoro todas estas capacidades que mencionás. Porque se necesita de todo esto para hacer un trabajo a largo plazo. No hay lugar en ningún proceso exitoso para los que quieren los resultados rápidos. Estos procesos se aprenden, se asimilan, se sufren para recién al final y con un poco de suerte se disfrutan. Es así el deporte y creo que también la vida.

 ¿Qué aspectos del entrenamiento seguís viendo subestimados? 

Creo que se sigue subestimando la fuerza, pese a que hoy en día hay varios entrenadores que se la toman más seriamente. Por otro lado, y separando al surfista profesional, del recreativo, hay que entender que en este último se tiene que hacer hincapié en la resistencia específica del surfing, ya que el surfista profesional surfea al menos dos sesiones diarias, y en ambos casos es fundamental prestar atención a los ejercicios preventivos, para evitar lesiones por estrés, en particular en la zona lumbar y hombros. Tenemos que lograr que un surfista recreativo logre en una hora poder agarrar al menos 10 olas efectivas. Para completar en el surfista profesional, con dos sesiones ya tiene cubierta la resistencia específica. 

¿Cómo cambió tu forma de entrenar desde que el surf es olímpico? 

Nosotros trabajamos con una estructura de planificación plurianual. Nuestra pretemporada fuerte comienza en noviembre y dura 6 a 8 semanas. Luego hacemos cargas de periodos reducidos según cada atleta y su calendario. No considero un ciclo olímpico clásico: antes hay WQS, Pro Junior, Challenger, Panamericano, Mundial ISA, y lo más preciado, entrar al CT.

¿Qué distingue al que progresa del que se estanca? 

No quiero ser injusto con muchos surfistas que entrené con muchísimo talento y trabajo. El plano competitivo es durísimo. Hoy que disfrutamos a Franco Radziunas y Thiago Passeri en un nivel muy alto, junto con Julián Schweizer con quien entreno hace 10 años, lo que tienen en común es la contracción al trabajo, la humildad y estar enfocados. 

¿Qué descubriste trabajando con surfistas jóvenes que te haya sorprendido o modificado tu manera de enseñar y acompañar procesos?

Se terminó el verticalismo y el “poner huevos”. Hoy al deportista joven hay que darle argumentos, explicarle el porqué y escucharlo. Trabajar con jóvenes es un aprendizaje constante. Y sí… me mantienen menos viejo (iba a decir más joven pero con tantos años encima no da). 

Si tuvieras que definir en pocas palabras la filosofía de entrenamiento que construyeron con Martín, ¿cuál sería? ¿Y qué creés que la vuelve sostenible a lo largo de tantos años?

Creo que nuestra filosofía siempre fue interpretar bien lo que vemos. No encerrarnos en una estructura sólo porque creemos que funciona, sino tener la capacidad de salir de ella, adaptarnos y re crearnos cuando hace falta. Esa flexibilidad y lectura constante del deportista es lo que vuelve el método sostenible.

 

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