¿QUIÉN VIVE EN LA ESQUINA DE TU CASA?

ENTREVISTA: MATÍAS DUVILLE

 Fotos: Archivo personal MD

Entrevista: Sebastián Chacón

Uno nunca sabe quién vive en la esquina de su casa. Vivas acá, dos cuadras más allá o en un barrio con garita, barrera y uniformado en la puerta, esa frase nunca pierde vigencia. Quienes vivimos en una ciudad que recibe todos los flashes durante el verano, sabemos que el tiempo que nos iguala, es ese que corre durante el año, ese que nos permite combinar trabajo y cultura oceánica sin tener que esperar hasta el fin de semana.

Pero… ¿Qué es la cultura oceánica? Mucho más que ir a surfear. Muchísimo, pero muchísimo más que parecer un californiano de esforzado bigote, y tantas otras obviedades que nos inundan desde las pantallas de bolsillo.

A propósito, hace unos meses, después de una extensa entrevista en Pongan Otra Canción (*) con Mario Gemín, nos quedamos charlando de varias cosas, especialmente de esas que no pueden salir al aire (fundamentalmente porque queremos seguir al aire), entre conceptos varios, Patafísica, los primeros 500 metros del frente costero y las nuevas viejas olas, surgió el nombre de Matías Duville.

Matías creció prácticamente fuera del ritmo de la ciudad. Básicamente porque su familia echó raíces en el sur de la ciudad. Hace treinta y pico de años, si vivías por la zona del Faro o en los alrededores de esa geografía que lo circunda, eras considerado un habitante de las afueras de Mar del Plata. Quienes crecimos por ahí, sabemos de las bondades de ese gran patio a disposición y sus secretos. Algunos, muy pocos, todavía permanecen bien guardados.

Matías en Alaska (2009).

En ese contexto natural, de poca gente y muchas olas, y el influjo de una casa comandada por un padre químico y una madre docente, donde los libros de química, antropología y arte, nunca dejaban de llamarlo, Matías fue rompiendo el molde de lo establecido y se zambulló en el más indescifrable de los océanos, el arte.

El tiempo hizo su trabajo y Matías el suyo. Incontables horas dedicadas al hecho creativo, y una enorme cuota de talento apuntalado por esa gran empresa que suelen conformar las hermanas inspiración y transpiración, lo llevaron a ser elegido por Guillermo Kuitca para un selecto programa de becas para artistas.

Hoy su material forma parte de distintas colecciones privadas alrededor del mundo y juega en las ligas mayores en museos como el MOMA (NY), Tate Modern (Londres) y el Guggenheim (NY).

Artista plástico – el dibujo es el vehículo canalizador de sus incontables universos-, escultor y músico, son algunas de sus credenciales. Más allá de todo ese recorrido en las lides del arte, Matías es un perspicaz y silencioso labrador de la cultura oceánica, que encontró en el surf, la ventanilla donde conseguir un ticket hacia nuevos tiempos y espacios.

El ida y vuelta que sigue es todo de ustedes…

Presentado por

¿Cómo influyó el  surf en tu arte?

Quizá suena cliché pero podría decir que tanto en el plano físico como mental. Una ola es un pedazo de agua en movimiento que muta y copia el fondo como un espejo y es más que eso,  es algo así como una fuerza invisible que va tomando y dejando líquido en su camino, cambiando de piel segundo a segundo. Y hablando de mutar y cambiar eso es lo que intento  hacer cada vez que comienzo un nuevo proceso de arte, tratar de ser otro desconocerse por completo. El trip del surfing tiene eso, olvidarse de uno mismo, rendirle homenaje a lo natural.

The look. 2018. 210cm x 245cm. Sanguina sobre papel.

¿De qué manera moldeó tu personalidad la sureña Mar del Plata en los tiempos analógicos?

De muchas maneras, pero por ejemplo si pienso en ocupaciones de esa época mi papá Carlos que era químico, nos conseguía a mí y a mi hermano trabajos como serigrafistas. En ese momento comenzó a meterse en la venta de tintas serigráficas, ahí consiguió una representación con una fábrica de Buenos Aires que le mandaba cajas de mercadería llenas de magia serigráfica, ¡las más buscadas eran las flúo, hasta polvo de plata había en esos cofres!. Y así arrancamos con mi hermano Pablo a trabajar imprimiendo acá y allá  como freelancer por toda la ciudad, ese era el camino que nos metía aún más  en una cultura oceánica, ya que la serigrafía estaba muy ligada a la idea del imaginario gráfico surfístico. Pasábamos de imprimir remeras truchas de O’neill o Santa Cruz a buzos Gotcha caseros, lycras, toallas, etc. Había muy poca importación y todo era do it yourself. Pero más allá de todo ahí  había algo que me cautivaba incluso más allá del plano gráfico, esos colores sunset tenían poesía en sí mismos. Me quedaba minutos frente a un color luminoso como si hubiese algo mitológico en su interior.

Las cámaras de foto también eran como una máquina de generar colecciones de imágenes papel. Un día descubrí lo que pasaba si agarrabas una lupa y veías el grano de la imagen, otro planeta en miniatura.

Mi casa siempre fue una mezcla exótica de cosas que venían de distintos lados. Por supuesto estaba el mood marítimo y jack cousteau, pero también se respiraban mundos paralelos de química, biología también antropología y arte. Había mucho material de libros y enciclopedias de mi papá y mi mamá Laura docente, directora de la escuela. Ese material se hojeaba después de comer. Supongo que todo eso fue tallando una personalidad bastante multidireccional en nosotros. No todo eran olas o imaginería tubular, podías ir a la playa con una remera de Roy Linchestein en el museo de NY aunque tus amigos te pregunten ¿quién es ese? ¿Qué significa Moma? Muchísimos años más tarde sentado en una oficina de ese museo de la Gran Manzana, rodeados de un comité que adquiria un dibujo mío, le trataba de explicar esa pequeña historia playera a una señora del Upper East Side que donaba fondos a la colección del museo. Ella me miraba como un extraterrestre que venía del inframundo, pero estaba todo bien. Un momento emocionante y de cierta psicodelia.

Volviendo a las vivencias de esos años antes de que todo cambie, me atraían esos contrapuntos. Lo imposible. Lo ilógico. Me imaginaba la playa nevando y un día sucedió!

Siempre me preguntaba porque los bares de esta ciudad con este mar super austral tienen dibujos de palmeras, las barras de tragos con techos de paja de utilería o flores hawaianas, Si afuera te calaba el frío en los huesos mal. Era como tirar de los pelos un paisaje y montarlo sobre otro sin sentido aparente. Igual toda esa locura irracional que sucedía solo aca me parecía interesante, me atraía.

Sin Título. 2018. 150 cm x 240cm. Sanguina sobre papel.

¿Cuál es la ola de Mar del Plata que más disfrutas?

Pase muchos años en la playa Mariano, yo era bodyboarder en esa época vivíamos muy cerca en la calle García Lorca entonces bajábamos con algunos amigos del bosque y otros del centro de la ciudad. Porque en esa época si vivías cerca del Faro o por el Bosque o Punta Mogotes, no se consideraba como parte de la ciudad. De hecho cuando tomabas el colectivo para ir a la escuela o al centro dejabas eso que era periferia ibas llegando a la ciudad.  Se decía ah se  fue a mar del plata. Todo esa magia se pierde cuando todo se hace más veloz. Te compras el primer auto, mucho después nace la era digital, internet, al otro día los celus por todos lados, el avance de las redes y lo que era gigante e inabarcable se consume en 10 minutos de una punta a la otra.

Pero volviendo al body yo no corría nunca de prone no me salía me sentía torpe ahí aplastado, entonces le metía siempre drop knee y eventualmente terminaba la ola parado metiendo un flotercito o haciendo una caída de mono, pero por esos años rara vez tocaba una tabla de surf me parecía como una puerta. Eso vino mucho después. Fueron años mágicos, amábamos esa playa, era un slab con todas las letras. Rompía como un mini Pipeline, aterrador por momentos después de la sudestada y paradisíaco por otros en días perfectos. Me acuerdo que después de las metidas nos quedábamos ahí en la piedra gigante por horas hipnotizados por el mar hablando de cualquier cosa. Había una cueva en la que uno se metía si llovía o escondía las cosas , era como una casa de piedra natural. Todo eso ya es historia, todo quedó ahí abajo. Todo fue tapado en la época del refulado, la gran piedra, los alrededores y finalmente la laja que generaba esas olas mágicas también se tapó… Una gran obra para la ciudad•.

Soñé varias veces con desenterrar esa roca con pala mecánica. Sacar esa maldita arena y recobrar todo lo que quedó sepultado ahí.

Autorretrato sobre una de las esculturas de la muestra Romance Atómico. Galería Barro. Bs As. 2017. Curaduría. Anissa Touati. Francia.

¿En qué momento sentís que el arte te dijo? -Mirá que cuento con vos.

Desde finales de la adolescencia , ya que me pasaba horas copiando con fibra rotring cosas como esculturas aztecas, de polinesia, vikingas etc , yo agarraba  libros enciclopedias que eran de mis viejos y copiaba esas formas, las colgaba todas en mi pieza al lado de pósters de música, olas etc.. estaba orgulloso de esos papeles súper trabajados que hacían viajar mi mente. Pero un día hubo una pelea en ese cuarto que compartía con mi hermano. Nos agarramos feo, duró minutos y él literalmente me rompió todos esos dibujos , los arrancaba de las paredes con mucha destreza y precisión como si no fuera el. Casi dominado por una fuerza que venía de otro lado. Yo lo veía en cámara lenta mientras sujetaba como escudo un Morey Cristal Flex.

Autorretrato en la muestra Romance Atómico. Galería Barro. Bs As. 2017. Curaduría. Anissa Touati. Francia.
Autorretrato en la muestra Romance Atómico. Galería Barro. Bs As. 2017. Curaduría. Anissa Touati. Francia.

Nos peleábamos mucho como todos los hermanos, después se hacían las paces tocando música. Típico de esa época en mi casa. Lo que no se arregla con palabras se arregla con sonido.

Bueno, la cuestión es que  después de unos días experimenté algo mucho mejor, me había despojado, me había quitado una mochila gigante, ya no iba a copiar más esas enciclopedias. Yo quería comenzar un trabajo nuevo. Algo más puro,  influenciado de cosas del mundo que me interesaban pero un viaje mucho más personal en todos sus sentidos. Ahí comenzaron a aparecer dibujos y pinturas bien raras, con fondos serigráficos, abstracciones que me conectaban con un nuevo estado mental.

Arena Parking. Instalación de asfalto prensado y acero. Fundación Getulio Vargas. Rio de Janeiro. 2021.Curaduría. Diana Wechsler. Argentina.

Después el resto es una historia larguísima de aciertos y errores,  das tantas vueltas que te mareas y volvés a arrancar más de una vez. Para mi la carrera de arte es básicamente salir de un lugar de comodidad, cambiar de ciudad, país, ver la otra cara del planeta, volver, romper las fronteras del miedo que por alguna razón del mundo nunca entendí. Cuando te das cuenta que todo ese deber ser de una manera clonada, es pura ficción y parte de un armado de fachadas que ocultan la verdad, recién ahí podes tomar un poco el control y podes inventar un recorrido más singular.  La idea de desfilar como soldados detrás de una vida perfección y excelencia elimina toda posibilidad de elegir. Entonces estás atrapado. Es como ver caer una manada de bueyes por el acantilado. Mentes brillantes que se dejan llevar por la corriente sin pelear un minuto. Así que humildemente si no estás 100 por ciento feliz,  break the pattern….

Una de las paredes del estudio de Long Beach. CA, Durante la residencia del Museo Molaa. 2019. Curaduria Stefani Hessler. Alemania.

En la Bienal de Sydney… ¿Qué vas a presentar?  ¿Y qué tabla te pensás llevar?

Se trata de una instalación de dibujos de gran escala, (4 dibujos de 350 cm x 700 cm, escultura de suelo y soundtracks de Centolla Society (la ultima banda que tengo con Pablo) Voy a mostrar en el museo de arte contemporáneo de Sydney. Todo el proyecto está basado en parte en algunas experiencias de la infancia en el sur patagónico, lugar donde solíamos ir mucho en los 80’s. Estos convoys eran guiados por mi papá que como químico también se dedicada al área de biología marina. Eso nos llevaba para abajo del país. En principio costeando el mar y luego adentrándose en el territorio, inhóspito y solitario en esa época. Así como golpe de magia y después de atravesar grandes distancias nos encontrábamos en ese terreno de exploración random, recolectando puntas de lanzas de indio en los picaderos, fósiles, madera petrificada o algas disecadas, caracoles, piedras diferentes, todo eso se printeaba de a poco en mi mente. No importaba si se trataba del bosque petrificado de Chubut o de los ríos y lagos glaciares o un viaje costero por las orillas del Atlántico sur hacia Madryn, todo eso comenzaba a formar parte de un twister mental, una especie de generador de estímulos de energía constante rodando en mi cabeza. Ese primer encuentro con el gran paisaje fue la piedra fundamental para mi trabajo en especial mis dibujos de hoy en día.

Centolla Society. Pablo-Matias Duville. PopUp Galeria Barro en NY. 2018.

Entonces pensando que proponer a esa bienal aparece la lógica de la Pangea que conecta territorios patagónicos con la primitiva Australasia, zonas distantes pero extrañamente similares por momentos.

Este proyecto que atraviesa el dibujo, la escultura y la música se influencia de vivencias personales pero también de cómo el mundo fue afectado fisicoquímicamente, en un universo lleno de cambios constantes a través de millones de años.

Ahora si, volviendo a que tabla, la tabla que estoy usando todos los días un Twinfin 5,6 epoxi, red baron JS. Esa tabla summer serie es muy divertida y versátil. Se acopla a la ola de una manera muy particular y te permite lindos y amplios cortes, y bueno luego algo más grande por supuesto que conseguiré por ahí.

Surfing en Luna Roka. Foto: Jony Paz.

¿Cuáles son las cosas que te siguen atrapando del acto de surfear y del folclore que lo rodea?

Creo que se divide en calor y frío. El frío que hace en esta zona del atlántico sur es muy intenso, por momentos uno lo naturaliza , pero son  bajas temperaturas posta, es importante por momentos tener una pandilla invernal, eso hace que las metidas sucedan y sean más de película, casi como estar dentro de un film, entonces vos vas y actúas. ¡Es como ser uno más dentro de un cuerpo conformado por otros riders! Entonces uno entra en ese mar helado con más motivación. Igual la metida solitaria tiene algo muy bueno que es la charla con vos mismo, el enfoque y la cura.

Hasta hace unos años tenia un volvo 1993 rojo, de esos bien largos que no tienen fin, lo usaba mucho en invierno porque se calentaba mucho en verano, las metidas invernales las relaciono con ese auto todo empañado, uno emprendía el viaje con el traje puesto, a la vuelta otra vez de mar directo al auto con el traje mojado , garaje y ducha caliente revitalizante.

Después a partir de noviembre se pone mas amigable , uno se mete más veces por día , el cuerpo está en otra velocidad, pero comienza a haber mucha gente en el agua y olas de menor calidad , pero hay días mágicos igual.

Inspiración y transpiración, ¿qué porcentajes le aportás a cada una de ellas en tu día a día de artista?

Para mi el taller es para experimentar y trabajar casi en nivel autómata. La inspiración la saco de otros lugares, a veces cuando no puedo dormir me quedo atando cabos ahí viajando por la geografía mental y por ahí aparece un nuevo punto de partida, después es cuestión de pruebas de materiales y  horas de trabajo. Por momentos aparece el dibujo, la escultura pero también el video y el sonido.

Fondo en cumbre. Instalación de acero sobre sal. Hotel Palmera. Solo show Colección Fortabat. Bs As. 2020.

¿Cómo es un día de olas en tu vida?

Me gusta primero hacer la recorrida chequear sin esa mentira de las cámaras , es bueno ver la realidad para ver cómo se va a sentir esa metida intensa, Cuando hay olas no como mucho antes de entrar, casi como que cambian las necesidades, una vez que hiciste la metida uno se ganó la comida. Algo así supongo es que me pasa es una inversión de prioridades. El mar también es una comida.

¿Cómo es un día en el estudio?

En cuanto a la idea de estudio, tengo épocas más gitanas de viajes y residencias fuera del país donde uno se adapta a un nuevo espacio y contexto, nueva gente. Otras épocas de trabajo de estudio acá en Mardel y en Buenos Aires. Hace años que hago residencias de arte fuera del país, eso me ayudó mucho para pensar todo esto de una manera más global. Argentina aún tiene un costado salvaje que es único, cada vez estamos más complicados pero eso no deja de ser un motor para no oxidarse tan rápido para estar activo y pensar cómo resolverlo. Todavía es un país donde podes agarrar un auto y hacer miles de kilómetros sin ver mucha gente, y hay zonas realmente salvajes. Yo tenia una cátedra de arte en el instituto Di Tella, y lo que les decía a los alumnos cuando parecían preocupados por vivir en un país perdido en el fondo del mapa con tantos problemas, era tratar por un momento de disolver la idea de países, pensar en esto hace millones de años porque a veces disolver la realidad es necesario para expandir tu mente. Entonces cuando regresas de ese estado y ves las noticias, te preguntas quienes son todas esas marionetas que nos dicen cosas delirantes. Mejor apagar ese canal para siempre.

Volviendo a la idea de un día en el estudio, básicamente voy me sumerjo en el trabajo a veces solo a veces con ayuda, pero siempre me tengo que llevar algo nuevo., como un descubrimiento por día. Sino es como quedar incompleto.

Alaska. 2009. Registro de viaje como parte del proyecto Alaska. Drawing center. NY.

¿Cuál es el artista que todavía te conmueve?

Mark Rothko sin duda, es religión para mí. También Pierre Hughy de Francia y Mark Manders de Holanda. Esos dos en plan más contemporáneo. Mi corazón también está en  Roy Lichtentein, quizás porque fue el primer libro de un artista que me regaló mi papá. Roy artista Pop Art rey de la serigrafía igual que Andy Warhol. Este tipo de artista se conectaba con esas épocas de maniguetas, tintas, shablones y música rabiosa neoyorquina.

Me gustan las obras en las que no puedo develar el misterio. Casi como una pequeña creencia detrás de la pieza de arte. Para mi todo se va a terminar el día que no crea más en eso que hay detrás de las cosas. Ese poder no es un material que abunda. Te diría que en pocas obras aparece. No es fácil producir algo que conecte con ese más allá. Uno lo intenta todos los días con muchos pifies pero cuando ese fenómeno sucede caes de rodillas.

Alaska. 2009. Registro de viaje como parte del proyecto Alaska. Drawing center. NY.

Hablemos de música… ¿En qué proyecto estás embarcado?

Desde adolescentes con mi hermano Pablo tuvimos muchas bandas, después en una época se acopló Berny mi hermano menor(también surfista). Siempre estuvimos alrededor de la música. Desde la infancia. Mi casa se puede decir que era como una caja de música.  Actualmente tengo este proyecto con Pablo. La banda se llama Centolla Society, hacemos música para muchos proyectos de museos. Cada disco es un viaje distinto, Mi hermano tocaba el piano desde muy chico y en un viaje mi viejo le trajo un Casio Tone y ahí ya estaba él a principio de los 80’s con 9 años hasta altas horas de la noche practicando Bach, Beethoven pero con sonido japonés. Después  vinieron las compus y se le conformó una personalidad súper nerd única e irrepetible que logra composiciones muy raras en las que yo me acoplo con guitarras delays análogos y otros chiches. Es una mezcla de distintas tecnologías.

 

Centolla Society.

Buscar Cabomba-Centolla Society en Spotify que es un disco en formato vinilo que es parte de un proyecto para el Moma NY. by the way producido por el gran Flavio Etcheto ex músico de Cerati, Isla de los estados entre varios proyectos más, que lamentablemente falleció hace poco. Grabamos muchas veces con él en el depto de mi hermano, fue un lujo contar con alguien tan increíblemente talentoso que ordene nuestras locuras durante muchos años.

Volviendo a Centolla Society, ahora produciendo para la Bienal de Sydney un disco que acompaña mi instalación de dibujos y esculturas.

¿Qué suena habitualmente en tu estudio?

En estos dias Kurt Vile, The War on Drugs, The Growlers, Tom Petty, Talking Heads, Ariel Pink, John Maus. Beach Boys, Fela kuti . También para alejarme un poco de las válvulas y el sonido análogo romántico cosas nuevas como Frank Ocean, Kendrick Lamar, Travis Scott.

¿Qué disco te hubiese gustado grabar y por qué?

Nevermind (1991) Escucharlo en ese momento era como subirse al lomo de un nuevo animal. Muy lejos de esa idea vintage. En esa época el sonido de Nirvana estaba en otro nivel. Un futuro muy difícil de explicar en palabras, como un nuevo material descubierto en el planeta. Ese disco volaba mentes.

Inauguración en Collins Park. Miami Art Basel. 2016.

¿Cómo definirías el presente sonoro?

Creo que en un nivel comercial hay un deseo desesperado por querer encontrar al próximo salvador. Pero si me pongo a pensar si bien hay cosas  buenas. No aparece una banda que sea épica realmente. Dicen que esa época ya pasó, que no vuelve más, pero yo no creo eso. Creo que siempre un día puede ocurrir,  solo  hay que quebrar la lógica de la actualidad.  Ahora estamos rodeados de toda esas cosas recién salida del horno para ser lanzada a las redes. Son clones de una especie de máquina que ya quedó trunca. Como si la matrix pidiera reset.

Por supuesto, bueno no quiere decir masivo. Me hace acordar un poco a esa teoría de la cascada de la torre de copas de champaña la primer copa es la genialidad, lo puro, lo que se gesta en las sombras, luego algo de eso se pone de moda entra en un mercado y finalmente derrama al gran público abajo de todo donde las copas ya se llenan todas. Eso siempre esta pasando, perdido en algún rincón del mundo,  quizás en los pasillos de una calle de Estambul, o en un boliche de Berlín o acá a la vuelta en una casa perdida en el invierno marplatense. Siempre va a aparecer un movimiento nuevo y distinto, aunque el derrame lo queme y le saque el alma. Siempre está surgiendo una genialidad en un lugar desconocido de este planeta.

 ¿Qué respuestas encontraste en el surf y en el arte?

Quizás el misterio es una respuesta, el creer en algo, en la evolución sin importar las edades, en olvidarse de uno mismo y sacarse el  lastre de la tristeza y buscar la mejor versión de tu vida. Ahí cuando te lanzas encontrás algo así como una especie de salvación lomeando esa forma de agua que va para adelante.

Alaska. 2009. Registro de viaje como parte del proyecto Alaska. Drawing center. NY.

 ¿Por qué surfeas?

Es simple y poderoso.

¿Quién es Matías Duville?

Uno más viajando sobre este planeta… We are on a road to nowhere…

 

 

 

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