SALT: ESPÍRITU PATAGÓNICO

La industria del surf se ha convertido en una gran incubadora de ideas, marcas y nuevas miradas. Aquel viejo tridente australiano que alguna vez abrió las puertas del universo que hoy conocemos ya no está solo. Los tiempos cambiaron, sí, pero los artículos esenciales para surfear siguen siendo los mismos de siempre.

Desde la fundación de Bluemoon Surf Shop —que en los próximos días abrirá las puertas en un nuevo local—, Marcelo Rodríguez viene moviéndose al ritmo de los cambios. Observa, escucha, se involucra y apuesta. Es su manera de entender el surf y su industria. Salt Wetsuits aparece como la continuación natural de ese camino: una idea que creció en silencio, tomó forma y hoy se presenta como una respuesta clara a estos nuevos tiempos.

Una tarde de calor y sin olas en Mar del Plata charlamos con el Expreso Patagónico sobre la nueva criatura y varias cosas más.

¿Cómo nace la idea de SALT?

La idea surge porque veíamos que el mercado de los trajes estaba creciendo y existía una necesidad de un producto con buenas prestaciones a un precio más económico que las marcas de toda la vida. Las alternativas de proveedores que había para este tipo de producto a nivel nacional no convencían por varias razones y asi la idea de tener una marca propia fue tomando fuerza. 

 ¿Arrancaron con una línea de 3/2 y 2/2, para el próximo invierno piensan tener 4/3?

Para el invierno que viene está planificado que haya botas y capuchas. Aún no está confirmado porque la última muestra de las botas no fue lo suficientemente satisfactoria como hubiese querido así que hicimos algunos cambios y de estar correcta la idea sería entrar en producción durante el verano para que estén disponibles en abril/mayo del 26. Las prioridades por el momento son hacer foco en los veranos y acompañar en los inviernos con accesorios. El desarrollo de un 4,3 tiene que ser bastante específico  y en el corto plazo no está dentro de los planes. 

¿Cuánto tiempo llevó el desarrollo del producto y que tan importante fueron los años patagónicos en esa búsqueda?

El desarrollo del producto llevó 3 años. Primero hay que dar con un proveedor correcto que demora tiempo. Luego hay que desarrollar los modelos, hacer muestras, traer las muestras, hacer correcciones y así hasta llegar al producto indicado. El camino fue largo pero el producto está correcto , el precio está muy bueno de acuerdo a las prestaciones que tiene y estéticamente es atractivo. 

¿Qué vacío o necesidad viste en el mercado argentino que te hizo sentir que había espacio para una marca de trajes hecha desde el sur del continente?

El vacío creo que fue generado por varias razones. Las restricciones que hubo para importar durante tanto tiempo considero que hizo que los surfistas argentinos tengamos que usar lo que hay y no lo que queremos. Ahora eso se está regularizando un poco y hay cada vez más opciones de productos. 

Respecto de la necesidad creo que es algo que se vio en Bluemoon en el día a día de clientes que buscaban un traje de similares características que el que ofrecen las marcas tradicionales pero que no estaban dispuestos a invertir lo que el precio retail decía. 

 

Cuando hablamos de trajes, hablamos de confort, durabilidad y temperatura. ¿En qué punto quisiste que SALT marque una diferencia real?

SALT yo lo veo como una alternativa un poco más económica que las marcas convencionales y respetando las prestaciones de un traje de gama media o media alta. Es decir, que venga con manta térmica, costuras tapeadas, refuerzos en los puntos de estrés y creo que una de las principales características tiene que ver con que el cuello es semi desmontable con lo cual le da al usuario más espacio para ponérselo y podés abarcar más público. El modelo que vendemos está pensado para que tenga buena durabilidad y sea cómodo. No es el traje más flexible del mercado pero dura bastante más que los de muchas otras marcas. 

¿Qué fue lo más difícil del proceso: la elección de materiales, la confección, la ergonomía, o lograr consistencia entre prototipos?

Lo que más me costaba era haber sido (para mi) extremadamente detallista con lo que necesitaba con el proveedor y que la muestra que me llegaba tenía algunas deficiencias. Es un proceso en el que hay que ser muy paciente y saber esperar para llegar hasta el producto indicado. Me pasó con las botas y con la capucha en la última muestra que traje. Había sido súper específico con las botas y el producto que me llegó no cumple con lo quiero. Entonces hay que ir de nuevo a revisar cosas para corregir. Por otro lado, con la capucha no había sido tan específico pero llegó un productazo. Me encanto a mi y a las personas que se las mostré. 

Esa parte del proceso es la que más me cuesta. 

¿Un traje puede tener identidad? ¿Qué elementos buscaste que transmitieran ese aire patagónico, incluso sin decirlo?

La identidad de la marca está clara desde un principio, al menos para mí. Nos enfocamos en productos con buenas prestaciones y a lo que nosotros consideramos un buen precio. 

La persona que diseñó el manual de marca es Pancho Picone, también surfista, también de Chubut como yo. Y compañero de las primeras competencias de surf cuando arrancamos a correr el circuito argentino hace ya bastantes años. Fue un placer trabajar con Pancho y creo que él también se sintió cómodo y entusiasmado desarrollando un producto que tiene que ver con el deporte que practicamos durante toda la vida. 

 En un mercado dominado por jugadores globales, ¿qué significa para vos lanzar una marca independiente creada por surfistas y testeada en condiciones reales?

Creo que a nivel global las 3 marcas más grandes del mercado han tenido su auge y ahora veo muchos proyectos parecidos a SALT que buscan darle a los surfistas soluciones que las marcas más grandes no les dan. Hay un montón de marcas de trajes que considero que son mejores que varias de las que dominan el mercado y que poco a poco van creciendo como el caso de Feral en USA o Adelio y Need Essentials en Australia. 

Desde nuestro lado la idea es ir paso a paso, creciendo lo que vaya pidiendo el mercado y desarrollar nuevos productos para darle a los surfistas alternativas. 

¿Cómo se relaciona SALT con la escena local? ¿Piensan trabajar con surfistas, fotógrafos o comunidades para construir marca desde lo cultural?

En este comienzo SALT y Bluemoon Surf Shop van a ir muy de la mano. Ya forman parte de Bluemoon Mateo y Vicky que a su manera le están dando una impronta muy divertida. Estoy contento con ellos. 

Respecto de los fotógrafos Jony y Maxi que siempre trabajaron conmigo siguen ayudándome.

Pero en los que más me gustaría hacer hincapié es en los Surf Shops que apostaron por una marca nueva. En la zona de Alem SALT está presente en La Rompiente y en Bird Band. En Güemes está en Bluemoon Surf Shop. En la zona sur estamos en Clover y en NH Surf Shop. En el norte estamos en Point Norte. Y en Necochea estamos en Dreamland. 

En términos de desarrollo, ¿imaginás que SALT pueda expandirse a accesorios o productos complementarios, o el foco inicial es perfeccionar la línea de trajes?

Como te comentaba anteriormente lo que está planificado es que el próximo invierno haya botas y capuchas. Y el verano del 27 podremos tener 1 o 2 modelos para las chicas. 

Luego de eso pensaremos en los trajes de invierno. 

¿Qué te gustaría que un surfista sienta la primera vez que se mete al agua usando un SALT?

Me gustaría que se sienta conforme con la  relación precio-calidad del producto. Y que nos recomiende por eso y por el asesoramiento que le brindamos.

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