EL FUEGO SAGRADO

Lucía Indurain, una historia de viajes, desafíos y un sueño olímpico. 

Por Sebastián Chacón

Siempre supo que su historia se escribiría lejos de casa. A viajar, a cargar los renglones de aventuras, viajes, competencias y desafíos. A eso se dedicó con especial esmero. 

De aquellos primeros destellos, a mediados de la primera década de los 2000 —en un Quiksilver King of the Groms disputado en Playa Grande—, mantiene eso que no se aprende: el fuego sagrado. Ese que te encamina hacia los grandes objetivos. 

Lucía Indurain sueña con el 14 de julio de 2028. Una fecha lejana en el calendario, pero cercana en sus ambiciones. Ese día marcará el comienzo de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Ahí se imagina, con el uniforme del equipo argentino y con la posibilidad de convertirse en la primera surfista argentina en pisar la gran escena olímpica. 

De todo eso, y de varias cosas más, charlamos con Lucía.

Lucía Indurain en busca del gran objetivo.

Para quienes todavía no te conocen, ¿quién es Lucía Indurain cuando no está arriba de una tabla?

Una persona emprendedora, que le gusta mucho lo gastronómico, trabajadora, alguien que le gusta estar ocupada. Que le encanta el entrenamiento físico más allá de hacerlo por el surf. 

¿Qué es lo que seguís buscando cada vez que entrás al agua?

Seguir divirtiéndome y disfrutándolo , a veces cuando ya pasa a ser parte de tu vida como algo más allá de un hobby, como ya un “trabajo” se pierde un poco el disfrute.

Mirando hacia atrás, ¿cuándo fue el  momento en el que sentiste que el surf podía convertirse en mucho más que un hobby?

El deporte me acompañó siempre desde chica en diferentes disciplinas siempre fui una nena muy activa y siempre me gustó la competencia. Cuando empezás a competir y tener resultados, empiezan a llegar los sponsors y ahí es cuando uno se da cuenta que puede lograr cómo vivir de esto. 

La competencia siempre le resultó un ámbito donde moverse con soltura.

Formás parte de una generación trascendental del surf argentino. ¿Cómo vivís ese crecimiento colectivo?

Me gusta el hecho de saber que cuando todo acabe habré dejado mi huellita en la historia del surf argentino, todavía deseo marcar más la historia y en eso estoy trabajando. Siempre será lo más lindo dejar la bandera lo más arriba posible y que se nos siga haciendo conocidos por el mundo por la garra y pasión que tenemos. 

Competir exige disciplina, viajes y mucha preparación. ¿Cuál es el mayor aprendizaje que te dejó la competencia?

Creo que el viajar, tener exigencias y mantener una disciplina constante lo que más te hace es madurar desde muy chico. Yo viajo sola desde los 15, y el lanzarte al mundo y tener que ser un ser que se cuide y proteja solo por todos lados te hace alguien muy independiente y resolutivo. Aprendes a hacer casi todo solo porque así vas creciendo.

¿Cómo encontrás el equilibrio entre disfrutar el surf y mantener la exigencia de la competencia?

Es difícil, muchas veces tengo que recordarme que también meterme a surfear se trata de disfrutar y no que el 100% de las metidas sean exigentes. Porque sino te quemas, y me ha pasado. Hay veces que tenés más o menos ganas de competir, o meterte a surfear porque ya pasó a ser mi trabajo y es obvio que no estás todo el tiempo con la misma motivación. Nadie lo está, sea el trabajo que sea. 

Roxy acompaña históricamente a mujeres que inspiran dentro y fuera del agua. ¿Qué significa para vos formar parte del team?

Cuando hablamos de surf, Roxy es la marca de los sueños de todas, y seguir teniendo el privilegio de formar parte durante tantos años de esta familia siempre será un logro que me motiva a seguir. 

Camino a LA 2028.

¿Qué valores sentís que compartís con la marca?

Siento que Roxy representa en el surf entre mucho del poder femenino y la elegancia y estilo, y son 2 cosas que me gustan un montón.

¿Hay alguna surfista —argentina o internacional— que haya marcado tu manera de entender este deporte?

Creo que Stephanie es alguien que logró tener un poco ese balance entre disfrutarlo y exigirse; y es alguien que me encanta ver competir y surfear. 

Cuando no estás entrenando, ¿cómo te gusta pasar el tiempo?

Me gusta mucho la cocina, mi tiempo libre lo uso para eso y para también dejar salir una Lucía que antes de soñar con el surf, soñaba con la cocina.

¿Cuál es esa ola con la que siempre soñás?

Nias, es una ola que tengo en mi lista de deseos hace mucho. Pegarme unos tubazos allá.

Si pudieras darle un consejo a una chica que recién empieza a surfear, ¿qué le dirías?

Le diría que es un deporte que va a desafiar su paciencia, pero que también es de los que más forjan el carácter y te hacen evolucionar un montón. 

Lejos de casa, escribiendo su historia.

¿Qué objetivos te proponés para esta temporada y qué sueños te gustaría cumplir en los próximos años?

Siempre el sueño mayor es los Juegos Olímpicos, estuvimos muy cerca; y se que puedo lograrlo. Asique LA28 lo tengo entre ceja y ceja. 

Para cerrar: si tuvieras que definir tu relación con el mar en una sola frase, ¿cuál sería?

Fue mi mayor profesor, me enseñó sobre la resiliencia y me mostró que todo se trata de intentarlo las veces que sea necesario. 

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